Los "animalitos" de mi padre Adolfo

  • Mi padre, Adolfo Dallolio, nació en 1911 en Finale Emilia (Modena), y falleció con 93 años en Bolonia. Ha sido enérgico e incansable agricultor, primero, y luego albañil y a la vez también hábil artesano zapatero, de destreza excepcional en la última parte de su vida. Cuando se jubiló, hace muchos años, empezó, para satisfacer su íntimo estímulo, una increíble producción de bellísimos animales de madera. Usaba lo que se le ocurría encontrar y con herramientas de albañil y zapatero, empezaba esculpiendo esta madera, a menudo no adecuada, con propósito, realizando, con una fantasía inagotable y con un asombroso conocimiento de los sujetos, unos ligerísimos colibríes, dulces y delicadas palomas blancas, fuertes rinocerontes, agresivas y majestuosas águilas, cerdos con sus cerditos, elegantes garzas y gaviotas, coloridos loros, pollitos, mirlos, pingüinos, ballenas, delfines, vacas, tortugas, cebras, búhos, pandas, animales primitivos, cocodrilos, etc.! Empezaba el trabajo, inspirándose en una imagen, a menudo pequeña y confusa, que le impresionaba particularmente y desarrollaba su obra en absoluta soledad y casi a escondidas. Sólo a veces confiaba las dificultades que encontraba para definir los detalles del sujeto, como las patas, las uñas, los ojos y algunas proporciones. ¡Siempre era una renovada y agradable sorpresa! Mis hermanos y yo, destinatarios y guardianes de este espléndido patrimonio, amamos llamarlo “el zoo de madera de Adolfo”. La ejecución muy particular, la increíble paciencia, el gusto, la armonía conseguida, son asombrosos testimonios de un arte espontáneo de un hombre de tan sencillos orígenes. Para dar un ejemplo de su increíble habilidad y paciencia, en los loros, en las garzas, en los cuervos, en los búhos, el manto está cubierto con plumas de piel troqueladas en una escala de oportunas medidas. Todos los que han tenido la oportunidad de ver y tocar estos animales, quedan encantados por la energía que emanan y que a sus hijos nos calienta el corazón, perpetuando el recuerdo de nuestro padre. ¡Esta galería es un homenaje a Él y en sus obras. Me gusta encontrar una cariñosa relación entre los suyos y los míos, animales! Con esta galería deseo ampliar la participación a estas emociones: “los animalitos” de mi padre.
"Mi Padre Adolfo"
"Mi familia 1960"
"Yo con mi padre y mi hermano mientras trabajaban el cañamo" 1960 ca. Finale Emilia (Mo)
  • Mi padre, Adolfo Dallolio, nacido en 1911 en Finale Emilia (Modena), y falleció con 93 años en Bolonia. Ha sido enérgico e incansable agricultor, primero, y luego albañil y a la vez también hábil artesano zapatero, de destreza excepcional en la última parte de su vida. Cuando se jubiló, hace muchos años, empezó, para satisfacer su íntimo estímulo, una increíble producción de bellísimos animales de madera. Usaba lo que se le ocurría encontrar y con herramientas de albañil y zapatero, empezaba esculpiendo esta madera, a menudo no adecuada, con propósito, realizando, con una fantasía inagotable y con un asombroso conocimiento de los sujetos, unos ligerísimos colibríes, dulces y delicadas palomas blancas, fuertes rinocerontes, agresivas y majestuosas águilas, cerdos con sus cerditos, elegantes garzas y gaviotas, coloridos loros, pollitos, mirlos, pingüinos, ballenas, delfines, vacas, tortugas, cebras, búhos, pandas, animales primitivos, cocodrilos, etc.! Empezaba el trabajo, inspirándose en una imagen, a menudo pequeña y confusa, que le impresionaba particularmente y desarrollaba su obra en absoluta soledad y casi a escondidas. Sólo a veces confiaba las dificultades que encontraba para definir los detalles del sujeto, como las patas, las uñas, los ojos y algunas proporciones. ¡Siempre era una renovada y agradable sorpresa! Mis hermanos y yo, destinatarios y guardianes de este espléndido patrimonio, amamos llamarlo “el zoo de madera de Adolfo”. La ejecución muy particular, la increíble paciencia, el gusto, la armonía conseguida, son asombrosos testimonios de un arte espontáneo de un hombre de tan sencillos orígenes. Para dar un ejemplo de su increíble habilidad y paciencia, en los loros, en las garzas, en los cuervos, en los búhos, el manto está cubierto con plumas de piel troqueladas en una escala de oportunas medidas. Todos los que han tenido la oportunidad de ver y tocar estos animales, quedan encantados por la energía que emanan y que a sus hijos nos calienta el corazón, perpetuando el recuerdo de nuestro padre. ¡Esta galería es un homenaje a Él y en sus obras. Me gusta encontrar una cariñosa relación entre los suyos y los míos, animales! Con esta galería deseo ampliar la participación a estas emociones: “los animalitos” de mi padre.
"Mi Padre Adolfo"
"Mi familia 1960"
"Yo con mi padre y mi hermano mientras trabajaban el cañamo" 1960 ca. Finale Emilia (Mo)